La Organización médica colegial habla de alarma injustificada.
El pasado 2 de septiembre el Consejo General del Colegio Oficiales de Médicos de España hizo pública una nota en la que señalaba que se estaba "creando una alarma y angustia exagerada en torno a la Gripe A".
Según se hizo en eco en ese comunicado "para la Organización Médica Colegial (OMC) no se debe minusvalorar la importancia de esta pandemia gripal, pero tampoco exagerarla - como hasta ahora está sucediendo - convirtiéndola en foco exclusivo de preocupación sanitaria.
A continuación se reproduce parte del comunicado de la Organización Médica Colegial.
Alarma exagerada
Sabemos ya con datos, por la experiencia del invierno en los países del hemisferio sur, donde sin vacuna disponible, la gripe A es una enfermedad benigna, con menos mortalidad que la gripe de todos los años. La diferencia es responder como en algunos países con una pánico, miedo y descontrol o como en otros con normalidad, tranquilidad, organización y eficacia para tratar adecuadamente solo los casos que se compliquen.
Desde el Consejo General de Colegios de Médicos queremos informar a la población, sin alarmarla, para que todos podamos hacer un buen uso de los recursos de salud. Los comportamientos que se derivarían de una alarma exagerada impedirían no sólo la adecuada atención a quienes realmente lo necesitasen sino que también dificultarían la atención debida al resto de pacientes que –a causa de otras enfermedades importantes- son atendidos por nuestros servicios sanitarios.
En resumen
- La gripe A es muy contagiosa y leve; más leve que la gripe de todos los años (gripe estacional). Por lo cual ante la gripe A no se deben tomar grandes medidas sino un comportamiento similar al de la gripe de años anteriores para paliar lo síntomas comunes a la misma como malestar general, decaimiento, fiebre, dolor de garganta y articulares... Se debe consultar al médico cuando se añadan signos de gravedad como dificultad para respirar, tos con expectoración sanguinolenta.
- Los antivirales no curan ni previenen la gripe A pero ayudan en el control de los casos graves. Como todos los medicamentos, tienen efectos secundarios y su uso inadecuado facilita la aparición de resistencias es decir disminución o desaparición de su eficacia contra el virus. No son útiles en el caso de pacientes sin complicaciones, por lo que se deben reservar para tratar casos graves y en aquellos pacientes que por su condición el medico los considere necesario.
- La vacuna contra la gripe A es experimental, y por ahora aún no se conoce ni su seguridad ni su eficacia. Debe ser la autoridad sanitaria quien defina aquellos grupos de población que por sus características sea aconsejable su vacunación.
- Las consecuencias más graves de las pandemias previas y de la actual fueron provocados por la pobreza, desnutrición, vivienda insalubre, falta de higiene, de antibióticos y de unos sistemas sanitarios eficaces. Las pandemias previas dejaron de provocar gran mortalidad desde el momento en que se dispuso de antibióticos para tratar las neumonías que complican la gripe. Esas pandemias no tuvieron nunca una segunda “ola” de mayor agresividad.
- Es preciso que los ciudadanos tengan muy presente que además de la gripe A, los servicios sanitarios tienen que atender a los miles de enfermos agudos y crónicos habituales, por lo que no conviene saturar la actividad de los médicos y enfermeras con pacientes leves de gripe A.
- En este año y el próximo la epidemia de gripe A provocará probablemente más casos de gripe (porque es más contagiosa), pero serán de menor gravedad y con menor mortalidad en todos los grupos de edad.
- Las medidas “espectaculares” de recepción y atención en centros de salud, hospitales, etc., dan la falsa idea de que se puede disminuir la contagiosidad y gravedad, pero son ineficaces. Por consiguiente todos debemos actuar con normalidad y sentido común.
Recuerde que:
La Gripe A se está comportando de forma más benigna que la gripe estacional de años anteriores y, simplemente, como medidas de precaución para esta y para cualquier otra enfermedad infecto-contagiosa, es conveniente:
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Lavarse las manos frecuentemente con agua y jabón.
- Mantenerse alejado de las personas que tengan infección respiratoria.
- No compartir alimentos, vasos o cubiertos.
- Recoger siempre el moco y la saliva en pañuelos desechables.
- Ventilar y permitir la entrada del sol en la casa y en todos los lugares cerrados.
- Mantener limpios los espacios comunes como cocina, baño, utensilios, así como juguetes, teléfonos u objetos de uso común.
- Realizar una alimentación equilibrada. Comer frutas y verduras ricas en vitaminas A y C (zanahoria, naranja, mandarina, lima, limón, piña, etc.).
- Mantener una buena hidratación bebiendo con frecuencia.
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